Tropiezos y TROPIEZOS

Hay tropiezos y TROPIEZOS. Los primeros pueden hacer daño instantáneo, pero pronto son olvidados. Por lo contrario, los TROPIEZOS pueden venir acompañados de un descontrolado efecto dominó que no sabemos cuando verá su fin.

Inmersa en un TROPIEZO totalmente imprevisto, todavía estoy tomando conciencia de su efecto dominó y hasta dónde me ha llevado des de aproximadamente hace un año y medio. Se ha llevado mucho por delante, y entre tanto el no haber mantenido vivo mi hogar digital y que, hasta el momento, simplemente haya sido alimentado a base de suero, como dirán en el mundo de la enfermería.

NuriaEscalona.com nacía el año 2010 como un blog de WordPress para dar continuidad a los debates que como alumna podía tener en las aulas de la universidad. Desde entonces nunca ha dejado de evolucionar conmigo y mis inquietudes, tanto profesionales como personales. Y como reflejo de mi misma, a pesar de lo que digan todos los tratados de marca personal sobre lo se debe o no se debe hacer, este espacio ha vivido el mismo proceso que he vivido yo en este tiempo, ha estado en stand by. Estábamos ahí, pero de una manera muy discreta, com aquel que está ahí y quiere, de todas todas, pasar desapercibido. El efecto dominó me ha hecho evolucionar e igual que he hecho en otros espacios de mi vida, en este hogar digital también he hecho una serie de cambios para sentirme de nuevo como en casa y poder mantener el contacto con todos los que no me habéis dejado de leer y retomar el contacto con los que no han vuelto y los que quizás puedan llegar. Me gustaría afirmar que esta comunicación volverá a estar viva, pero no me atrevo a afirmarlo en voz alta porqué en cualquier momento podemos volver a TROPEZAR sin calibrar las consecuencias. Me he propuesto hacerlo y me anima pensar que puede ser así, pero no tengo una total certeza.

Inicialmente, este blog hablaba de comunicación, pero poco a poco, motivada por vuestras preguntas de “dónde ir a cenar/comer” -un frente muy enfocado a una de mis grandes aficiones- hicieron decidirme a hablar de ello y de aquí surgió esta doble vertiente: la comunicación y el espacio personal, en este segundo caso muy enfocado a la gastronomía. Días atrás, en una noche de un día que el dolor se había apoderado de mi, decidí coger la agenda #UnDiaUnVi editada por Patrícia de Golferichs e ir apuntando en ella todos los restaurantes y escapadas gastronómicas que había hecho en los últimos meses. Había bastantes, aunque no tantas como en otras etapas de mi vida, pero me di cuenta de que de todas ellas solo había escrito sobre una. Y en voz interior pensé: “¿Sólo una? ¡Si tu intención era explicarlas todas o casi todas porqué con esto disfrutas como una enana!. Y tras esta pregunta empiezas a pensar y reflexionar.

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Lo dejé de hacer y todavía sois muchos los que confiáis en mis experiencias, gustos y recomendaciones. Os agradezco de todo corazón que todavía sea así. Sigo indagando caminos y tras ver que había dejado de lado una de las cosas que más me gustan me llevé las manos a la cabeza y me dije: “¡No puede ser! ¡Eso te llenaba!.

Cuando empecé a escribir todavía no me había chocado con la gran comunidad de Internet ni preveía su gran despliegue. Simplemente hacía lo que me apetecía, sin presión y sin pensar demasiado en lo que otros pudieran decir cuando me leyeran, si es que alguien lo hacía. Simplemente quería hacer lo que me gustaba, escribir de lo que me gustaba y lo que me apetecía. Pero cuando te ves inmerso en la inmensidad de Internet te das cuneta que todo toma una dimensión en la que sí que hay presión. Humanamente, en esta situación, puedes caer en el riesgo de darte autoconsejos que te pueden llevar a la inacción. Esto, sumado a un TROPIEZO, es el inicio de ir dejando de lado la iniciativa y llevar a cabo lo que no recomendarías nunca a alguien a quién asesoras comunicativamente: “no dejes de hacerlo porqué otros también escriben sobre los mismos temas que tu, cada persona tiene su destreza, su manera de hacer y su público”. Y de repente, mientras vas reflexionando, recuerdas que tu objetivo no era competir ni hacer lo que hacen otros, simplemente querías disfrutar de aquello que tanto te gusta y contar tus propias experiencias t compartirlas con aquellos que decidan acompañarte, sean muchos o pocos.

En todo este planteamiento que acabo de verbalizar, he tenido dudas. Me había plateado empezar de cero, pero no lo haré. Quizás me equivoque, pero pensándolo bien creo que cada uno debe hacer aquello que siente, independientemente de las mil y una excusas que se autodará a causa de la inmensidad del entorno. Así, pues, no empiezo ninguna nueva aventura, simplemente retomo mi camino habiendo evolucionado y abriéndome camino a dejarme hacer aquello que siento tal y como lo siento, sin presión.

Sois bienvenidos a acompañarme y me gustará saber si os parece acertado, si os gusta que os siga explicando aventuras y desventuras y que, si os decidís acompañarme, os animéis a manifestar vuestra presencia. ¡Gracias por seguir leyendo durante este TROPIEZO!

¡Ah! E aquí, obsesionados por trabajar la marca personal más allá del dominio de los medios y las herramientas de comunicación, ha sido el efecto dominó el causante de mostrar los motivos por los que es necesario hacer un trabajo más profundo sobre la persona con el objetivo de construir unos buenos fundamentos.  Y, por cierto, en este tiempo que este espacio ha estado conectado al suero, he puesto en marcha Gastrotalkers, un proyecto que tenía previsto poner en marcha antes de caer en el efecto dominó. Está en beta, pero os animo bucear un poco en él :)

Foto: selfie en la visita a les Caves Nadal.