No vale decir: ¡no sé de vinos!

¿Te has perdido alguna vez en el pasillo del vino? Me ha sucedido infinidad de veces pudiendo salir incluso sin comprar ningún vino. Y todavía me he podido sentir más perdida cuando he entrado en una enoteca donde no podía entender todas las explicaciones del vendedor o cuando en un restaurante me han dado la carta de bodega y no sabía ni por donde cogerla.

Nos encontramos en un país de vinos, pero a su vez estos son unos grandes desconocidos. Aunque este tema daría mucho por hablar y ya se están dando algunas iniciativas para remediar este desconocimiento sobre el mundo del vino, la parte positiva es que para elegir o beber un no es necesario ser enólogo ni sumiller; bastará con aceptar la idea que cuando probamos un vino (u otra bebida) todos somos capaces de decir si nos gusta o no. ¡Tenemos el primer requisito!

Para gustos colors. E igual que a todo el mundo no le gusta el mismo queso, el mismo chocolate o las mismas verduras, tampoco nos puede gustar a todos el mismo vino. Nuestros gustos se van definiendo con la práctica y el tiempo a medida que experimentamos texturas, gustos y sabores.

Pero dicho esto: tenemos el reto de elegir un vino, creemos que no tenemos suficiente conocimiento para ello y hay mil dudas bombardeando nuestra mente. ¿Me llevo el que sale en televisión? ¿El más caro es el mejor? ¿El de menos coste será malo? ¿Compro el que más me suena? Todas estas dudas son licitas. Pero, definitivamente, el precio no nos va a indicar que vaya a ser mejor, aunque nos puede ayudar a elegir entre una gama u otra. Lo que nunca hay que olvidar es que en el precio intervienen muchos factores, entre ellos los elaborados y costosos pasos que hay entre el cultivo del viñedo y la llegada de la botella a nuestras manos. Conocerlos también permitiría que la sociedad fuera capaz de valorar mucho más este sector. De todas formas, la cuestión es poner en práctica esa experimentación del paladar. Y sí, en el supermercado también vamos a encontrar vinos que nos pueden sorprender.

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Ya no sirve decir: ¡no sé de vinos! Propongo que se haga inmersión empezando por vinos que podéis encontrar en el supermercado y que no cuestan más de 15€. Y es que hace unos días cayó en mis manos un libro perfecto para ello: “Los supervinos 2017. La guía de vinos del supermercado” del enólogo y escritor Joan C. Martín. Como su nombre indica se trata de una guía de vinos que recopila 102 supervinos por menos de 6,99€ y 48 megavinos por menos de 14,99€. Más allá del precio también encontraréis las características convencionales y una descripción personalizada cada uno de ellos. Y para muestra un botón: no os perdáis lo que sucedió en esta cata a ciegas.

La he estado consultando, pero al abrirla ya encontré algunos vinos que me resultan familiares cómo Picapoll (blanco), de Abadal; Ses Nines Negre del 2015 (tinto), de Tianna Negre o Pardas Sumoll (rosado), de Celler Pardas, entre otros. Pero también hay otros que no tengo el placer de conocer y pensé en que esta puede ser una curiosa manera de ir más allá.

 

Y puestos a enriquecer nuestro pantone de gustos vitivinícolas, ¿por qué no hacer una cata a ciegas entre amigos con algunos de los vinos que salen en la guía? ¡Ahí dejo la idea!