Amigos

Tu mundo deja de girar. Quieres creer que alguien te rescatará al vuelo. Te engulle un oscuro hoyo. Te cuesta Dios y ayuda dejarte ayudar.

Pequeñas estrellas espurnean en la oscuridad. Se aproximan esforzandose a encontrar la distancia y las palabras jusas. Día tras día, gradualmente, se abren filones de luz.

Te llenas de desconcierto. Ingénua de ti, que no los podías contar con una sola mano, te das cuenta de que no hay suficiente con dos.

La luz se filtra por ricones inpensables. Llega de sitios remotos. De quí y de allí. De antes, ahora, durante y después. Y sin quererlo te das cuenta que te reodea una constelación.

No hay una estrella igual a otra. Son muy diferentes entre si. Pero si solas iluminan, juntas brillan como nunca. El mundo vuelve a girar. Tu lo haces posible.