Conocidos desconocidos de Fiesta Mayor

 

Sin poder precisar desde cuando soy consciente, hay algunas veces que mi camino se cruza con el de personas desconocidas dejando huella en mi memoria. Son personas que a pesar de que no conozco de nada provocan alguna sensación en mí. Para que puedan entender esta sensación los pondré un ejemplo. ¿Van a menudo en transporte público? Si van y lo suelen hacer siempre a la misma hora seguro que son capaces de identificar cuáles son las personas presuntamente desconocidas que cada día hacen el mismo trayecto que ustedes. ¿Es así? Se crea una sensación de grupo de pertenencia silencioso. Incluso, cuando alguna de estas personas no aparece para hacer el trayecto habitual, es muy probable que la echen de menos y se pregunten qué le habrá pasado. Yo lo vivo así y me consta que no soy la única. Pero lo vivo en el transporte público y en otros casos como es la Fiesta Mayor de Sitges.

Se acerca la Fiesta Mayor. Los que vivímos en Sitges no nos lo aguantamos encima. Hace días que hablamos de ello. Y entre conversación y conversación van saliendo nombres, imágenes, recuerdos y nos trasladamos mentalmente a las anteriores fiestas vividas. Y es así como vuelven a reaparecer los conocidos desconocidos de la Fiesta Mayor. Saben que los quiero decir, ¿verdad? Uno de los conocidos desconocidos que más me marcó en mis viajes en transporte público fue “El señor que cantaba ópera en el Metro de Paseo de Gracia de Barcelona”, Ramón. Él nos dejó. Pero cuando se acercan estas fechas también me vienen a la cabeza todas aquellas personas que tienen un papel, aunque sea de acompañamiento, en mi particular Fiesta Mayor.

Es habitual que durante las horas de Fiesta Mayor hagámos y deshagámos con diferentes amigos. Con unos tenemos unas tradiciones intocables y con otros otras, tenemos tiempo de hacerlas todas. Pero a medida que pasan los gigantes, el fuego y los bailes, también vamos tomando posiciones y no todos los amigos tenemos el mismo punto de vista en todo momento. Pasan los gigantes y, si no tenemos demasiado miedo al fuego, tomamos una posición. Pero si le tenemos cierto respeto al fuego, tomamos una posición estratégica que en un momento dado, seguramente cuando venden los renacuajos, nos permitirá correr atrás para luego volver y poder ver tranquilamente los bailes. Algunos sitios de estos son la Rectoría, la pastelería Sabaté, la esquina de Can Gassó, la esquina de El Cable y muchos otros lugares que conocerán bien. Ustedes y sus conocidos desconocidos.

Y es en estos momentos cuando los conocidos desconocidos toman su relevancia. Compartimos con ellos momentos de ilusión, nervios, miedo, emoción, una mezcla bien extraña que nos une. Lo que nos hace sentir del mismo grupo de pertenencia. Incluso, a pesar de que sólo los vemos una vez al año, nos atrevemos a romper el silencio e intercambiar algunas palabras. Todos y cada uno de ellos, han tenido un papel importante en mi particular Fiesta Mayor, han estado allí en momentos críticos, compartiendo esa sensación en la que disfrutamos del fuego ya la vez estamos pendientes de que no venga ningún chispa hacia nosotros. Este es mi pequeño reconocimiento hacia ellos.

Y a todos, ¡Feliz Fiesta Mayor!

Artículo publicado en El Eco de Sitges, en agosto de 2015.