Vias Bravas

Incluimos un nuevo concepto en verano de Sitges, el de vía brava. A pesar de escuchar por un sinfín de medios de comunicación que Sitges tiene algunas de las mejores playas de la costa catalana, los habitantes de Sitges podemos ver como hay ciertos momentos que nos lo hacen dudar y así es como aprendemos infinidad de términos. El año pasado hicimos un buen curso sobre dragas y regeneración de arena. Parece que este año tocan vías bravas y embarcaciones que trasladan turistas. Pero no se preocupen, nadie nos evaluará nuestros conocimientos, sufrimiento, y seguro que el próximo año nos vuelven a poner a prueba.

Según sus promotores, “las vías bravas es una iniciativa pública-privada única en el mundo que promociona el territorio como destino turístico para la práctica de la natación de aguas abiertas y esnórquel”  y como iniciativa público-privada hay una empresa y una marca registrada en el tras fondo, también inscrita como Vías Braves. Hasta aquí ningún problema y todos hemos podido ver como medios y políticos hacían bandera. Pero, ¿todo son rosas?

Hace unos días,  Albert Sáez, otro colaborador de L’Eco de Sitges, nos hablaba del entramado que había detrás de la posibilidad de que una barca llevara turistas de Barcelona hacia Sitges por mar. De esto ya tenemos una demanda de firmas en contra del proyecto en www.change.org y yo ya lo he firmado. Y parece que este nuevo proyecto de cierta relevancia de promoción turística por Sitges también puede tener sus detractores. Cuando tuve noticia lo que más me sorprendió es que se hiciera esta gran apuesta cuando no me ha parecido nunca ver tantos nadadores, pero quizás me equivoco. Esta estampa es estupenda para invadir los medios, pero ¿alguien les ha dicho a quien afecta la puesta en marcha de estas vías bravas – que recordemos también tienen un trasfondo privado y lucratiu-? De entrada los pescadores, los que vemos con caña en mano en las zonas rocosas, ya no lo podrán hacer. Tampoco podrán hacerlo las barcas de pesca. Los surfistas, practicantes de pádel-surf y otros, también quedan fuera. Incluso, los perros que hasta ahora podían disfrutar de las playas de Vallcarca y Playa de los Grillos, ahora tampoco podrán disfrutar.

Pero si nos fijamos en la vía brava que está situada cerca del Puerto de Aiguadolç, las afectaciones acentúan. ¿Recuerdan cuando en la contra de este diario se entrevistaba a los promotores del Sitges Surf Club, un club que pertenece a la Federación Catalana de Deportes? Actualmente tienen más de 80 niños inscritos que practican diariamente deportes acuáticos, y si hubieran visto como quedó de reducido el espacio practicable el día que instalaron la vía brava les aseguro que también estarían indignados. Entre el espacio que no pueden utilizar por motivos de peligrosidad al estar tocando en el espigón del puerto (este razonable) y la vía brava, los niños han quedado bien arrinconados. Y bueno, como he apuntado, ésta también es una iniciativa apoyada por entidades públicas y sí que cuenta con una gran afluencia de practicantes. No lo veo claro. Si ambas cosas interesan, ¿por qué en esta playa se ha permitido que pase esto?

Dicho esto, también deben saber que técnicos del Ayuntamiento de Sitges, el mismo ayuntamiento que apoya la iniciativa, les cayó la noticia del cielo cuando ya estaba todo decidido. De ello esta misma semana. Al saberlo, su valoración fue desfavorable y desaconsejaban su implementación por todas las afectaciones que podía ocasionar además de las que les he explicado aquí. Pero carteles, rueda de prensa y  otros elementos para sacar rápidamente el proyecto adelante ya estaban hechos. Ya tenemos la foto. Y ale, a los que les afecte que espabilen como puedan. Ciertamente, no lo entiendo.

Artículo publicado en El Eco de Sitges, el 10 de julio de 2015.