L’Eco de Sitges (9): Santa Tecla nos hace crecer

Había pasado las tardes de Septiembre ensayando. Era timbalera de la Colla de las Casas Novas. Y es que cuando era pequeña no había ninguna otra colla que tuviera tambores infantiles. Los ensayos no eran ningún suplicio, más bien los esperaba con ansia porque allí tenía amigos con los que compartía pasión por la fiesta. Pero aún era más pequeña cuando mi madre me acompañaba con el cabezudo. Recuerdo algunos momentos de gran euforia, aunque no los puedo recordar todos. Pero la cosa no termina aquí, en la guardería, a menudo reproducíamos la matinal infantil. ¡Aquello lo curaba todo! ¡Se lo pueden preguntar a la Senyú!

¡Qué momento tan esperado, la matinal infantil! Sentía que aquel era nuestro momento, “Siempre los grandes, siempre los grandes …. Y por qué nosotros no salimos más veces si Santa Tecla es nuestro momento? “, pensaba a menudo. Y es que cuando eres pequeño, Santa Tecla es una fiesta mágica, igual que cuando todavía eres un poco más pequeño y ves los gigantes. Se lo pueden imaginar, ¿verdad?

— Imagen: Vinyet Quesada —

“¡Qué bien!“, Se acababa el castillo de fuego y nos íbamos a casa. Había que descansar, al día siguiente sería el gran momento. Nervios y emociones a flor de piel. Desgraciadamente, algunos años, como ustedes ya sabrán, la lluvia impedía la salida de la matinal infantil. Lo veías a venir y te resignabas. “Cuatro gotas no nos arruinarán el día, ¿verdad?“. Así, vestidos para la ocasión y con resignación, iniciábamos el paso hacia el Ayuntamiento. “Se anulará la salida“, decía mi madre, pero daba igual, no querías escuchar aquellas palabras. Si eso sucedía tenías que verlo personalmente.

Pero volvamos al 2014. Es Santa Tecla, las calles están húmedas y sigue cayendo lluvia fina. El día antes también llovía, pero no impidió el disfrute del castillo de fuego. Desgraciadamente, los sitgetanos más pequeños no pudieron disfrutar su matinal. Se anuló y los emplazaron al siguiente domingo. Me enteré en la calle, por Radio Maricel (la radio local) y siguiendo las cuentas institucionales de Facebook y Twitter, las de la fiesta y las del Ayuntamiento. Todos estos canales complementarios a la fiesta cuando ésta evoluciona con normalidad, pero imprescindibles cuando el clima nos hace sufrir.

Pensar en todos los niños que la noche antes de Santa Tecla fueron a dormir ilusionados y al día siguiente la lluvia les arrebató su día, ciertamente no es muy bonito. Con los años asumes que Santa Tecla y la lluvia van de la mano. Pero de pequeño sientes rabia y resignación. Domingo saldrán, pero ese día ya no es Santa Tecla, no es exactamente lo mismo a pesar de poder disfrutar al máximo.

— Imagen: Marta Sánchez —

Aunque creo en la red, hoy, si volviera a tener 7 años, seguramente mi madre me hubiera dicho lo mismo, o incluso me habría enseñado los comunicados oficiales que se emitieron en la red. Pero pequeña e ilusionada por el gran día, lo más probable es que hubiera querido ir al Ayuntamiento a comprobar que la matinal infantil se suspendía. Santa Tecla nos gusta, nos ilusiona, nos hace vivir momentos mágicos, pero cuando somos pequeños también nos hace crecer. Hoy a pesar de tener la radio, la red y otros canales, frente a la ilusión, estos no habrían sido suficientes. Ni la red ni cualquier otra vía me habrían permitido creer que aquello era verdad. “Si no lo veo, no lo creo“, esta era mi postura ante la rotura de mi ilusión. Esto también nos hace crecer.