Cacaolat 0%, el de siempre

El spot que se puede ver encabezando esta entrada ha invadido nuestros televisores, al igual que lo está haciendo el de Borges y Pilarín Bayés. A título personal, han conseguido desbancar mi atención por el spot de Estrella Damm, aunque también me estoy fijando mucho con el de San Miguel.

En un primer momento no pude interpretar que me estaba diciendo Cacaolat (me cogió distraída), pero por suerte los spots se repiten y repiten hasta saberlos de memoria. Resumidamente, Cacaolat nos dice que han innovado apostando por la Stevia (un ingrediente que ha irrumpido en múltiples vertientes de mi vida, pero este es otro tema …) manteniendo el sabor de siempre.

En el año 2012, Cacaolat nos felicitaba al año. Lo hacía con un magnífico spot que a su vez suponía su recuperación tras haber estado al borde de la extinción. Aquel spot apuntaba maneras y no dejaba indiferente, pero la marca no había tenido tiempo a revitalizar sus medios sociales.

Unos años después, Cacaolat no es noticia por su extinción, es noticia por su apuesta de seguir innovando y su comunicación. Tenemos un spot que sigue la línea del que protagonizó Roger Coma, pero además tenemos una interesante acción en los medios sociales. ¿Lo comentamos?


Si prestamos atención, al final del spot, de manera muy sutil, en la parte inferior izquierda de la pantalla aparecen los iconos de Facebook, Instagram y el hashtag #cacaolat0. Nos puede parecer habitual, pero no hace tantos años que lo vemos. De hecho, ¿recuerdáis la explosión de tweets que provocó el spot de Estrella Damm cuando por primera vez incorporó un hashtag? El momento #quetenim. Y con Cacaolat este síntoma quiere decir que las cosas han cambiado y que sus medios sociales se han activado.

Vemos la tele, seguramente cuando estamos en la mesa, ¿y después? Pues la mayoría de nosotros revisa sus medios sociales. Así es como sigue el impacto de Cacaolat. Habiendo visto el spot nos conectamos a Facebook y Twitter y nos aparece un anuncio o un tuit que nos invitan a dar a probar el Cacaolat 0 a un amigo. Se lo enviarán gratuitamente.

Decidimos probarlo, ¿y qué pasa? Es muy sencillo, vamos a parar a un formulario donde introducir nuestros datos y los de nuestro destinatario (atención, aquí tenemos la recogida de datos). Pero es probable que alguna vez no tengamos suerte, pues, habrá un número máximo de envíos al día, sino la acción tampoco sería viable económicamente. Pero si lo hemos conseguido (yo lo conseguí en el segundo intento…), al cabo de unos días vuestro destinatario recibirá un paquete con un mensaje y podrá probar su Cacaolat 0.

Y como estamos en época de medios sociales y en la mayoría de nosotros nos gusta compartir los buenos momentos, lo más probable es que sigamos la rueda y publiquemos nuestro regalo en nuestros perfiles sociales. Además, la mayoría mencionaremos a Cacaolat o su hashtag de manera que la viralización habrá sido posible.

Y, por tanto, comunicativamente tendremos:

– Un spot y publicidad en otros canales de comunicación convencionales.

– Publicidad en Facebook y crecimiento de la actividad en los canales sociales.

– Ampliación de la base de datos.

– Degustación del producto por parte de los consumidores potenciales.

– Difusión por parte de terceros que además pueden convertirse en prescriptores del producto.

Me ha encantado como lo han hecho y es por eso que os lo cuento. Ahora espero que podáis participar y podáis degustar vuesro Cacaolat0.

¿Tú ya lo has probado? ¿Y el Cacaolat 0?